martes, 21 de febrero de 2012

Lástima que sea martes


Hoy es un día que vale la pena festejar. Lástima que sea martes, que este mes haya optado por la abstinencia, que si rompo con los convencionalismos y con las promesas hechas, en menos de lo que canta un gallo, se aparezca la cruda moral a fastidiar hasta terminar por echar a perder la fiesta.

Hoy terminé el primer tratamiento de Catarsis, la primera revisión. La alegría es enorme, es muy parecido a ver a un hijo dando su primer paso, pronunciando su primera palabra, claro, me imagino es así, porqué aún no tengo hijos y tampoco veo pa´ cuando. Es muy parecido a terminar una carrera, ya sea de licenciatura o un maratón, a pasar un examen de manejo, a irse de viaje cuando uno destina cada peso de sobra a esa empresa, a presentarse en un recital de flauta para interpretar El Cóndor Pasa después de meses de practicar una liberación sin atropellos.

Estoy muy contento, esa es la verdad; hasta las palmadas en las espaldas podrían sobrarme, miento, nunca sobran, pero ahora, en este justo momento, no me son indispensables. A mi alrededor no hay nadie, estoy sólo entre cuatro paredes y quizá si grito, nadie me escuche, entonces festejo de este modo, escribiendo, para que todos me lean, para que todos me oigan, donde quieran y cuando sea.

P.D. Ya la próxima semana regresaré a escribir los lunes.






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